Es una mezcla de estilo románico –en uno de los pórticos y en el primer cuerpo de la torre, levantado sobre bóveda de cañón–, mudéjar –en la esbelta torre con 35 ventanas con arcos de herradura–, gótico –en un pequeño retablo, procedente de la ermita de Santa Bárbara–, renacentista –en las bóvedas y en el retablo mayor– y barroco –en el pórtico de 1637–. El templo tiene tres naves, la central algo más alta que las laterales. Resulta curiosa la orientación del edificio, con la cabecera al oeste y los pies al este, al revés de lo que habitualmente se hacía en los templos cristianos.
Hay una sala que sirve de museo, en el que se encuentra la pila bautismal y donde se guarda vestimenta litúrgica, telas y objetos de mucha antigüedad.