Data del siglo XVI. Es de estilo gótico de transición, con elementos renacentistas y barrocos, y con una interesante torre neoclásica de 1783. Tiene pórtico y tres naves, todo ello en piedra de sillería.
En su interior destaca la magnífica pila bautismal románica, así como el retablo mayor, del siglo XVI, el de Santa Ana, el de la Virgen de Río Cavia y el del Resucitado (1680).
Destaca la casa fuerte de los Rojas, mezcla de estilos gótico y renacentista, con cubos en esquinas al sur y torre del homenaje al norte. Tiene un pórtico con pilastras de piedra y entramado de madera y adobe, con puerta ojival. La fachada luce escudos en los cubos y en los lienzos. En el interior conserva un patio porticado.
Las antiguas escuelas se habilitaron en una casona de dos plantas con escudo barroco y salas añadidas de edificios de ladrillo, de estilo neomudéjar. El conjunto –en el que conviven los estilos barroco (ss. XVII-XVIII) e historicista (s. XX) configura una planta en forma de U.
Sobresale por su antigüedad el puente sobre el río, de origen romano, con siete ojos de medio punto, pretil y tajamares de planta puntiaguda.
A la entrada del pueblo hay otro puente de época indeterminada –en piedra de sillería–, con un pequeño ojo y pretil.
Destaca un molino del siglo XIX y un segundo molino dentro de la antigua fábrica de harinas.
En la localidad se conservan también algunas interesantes bodegas tradicionales
En la zona de la Isla hay un chopo centenario.